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Draghi mantiene intacto el estímulo “por las incertidumbres globales”

jueves, 19-enero-17

"Demasiado pronto". Esa es la esencia del discurso de hoy de Mario Draghi, el jefe del Banco Central Europeo, decidido a dejar intactos los estímulos monetarios a pesar de la recuperación de la eurozona, de la mejoría de la inflación y de las críticas --cada vez más feroces-- en Alemania. El BCE de Jean-Claude Trichet cometió errores gruesos con subidas de los tipos de interés a destiempo durante la crisis, que dejaron herido el prestigio del banco. La Reserva Federal de Estados Unidos se arrepintió a tiempo de su anuncio de endurecer la política monetaria cuando la economía norteamericana aún no se había normalizado. Draghi no quiere cometer ese error. El BCE ha mantenido hoy intactos los tipos de interés --en mínimos históricos, incluso en negativo-- y las multimillonarias compras de activos. Pide paciencia a los halcones: a los partidarios de acabar con las medidas extraordinarias, de endurecer la política monetaria. Templanza: las cosas mejoran en casa, pero "los riesgos proceden de la situación de incertidumbre global", con Donald Trump aterrizando en la Casa Blanca y perspectivas de un Brexit feroz en Europa.
 

Ante los riesgos políticos que acechan, "los tipos seguirán en el nivel actual o incluso más bajos durante un largo periodo de tiempo". "El BCE mantiene el volumen de compras de activos y está listo para actuar si las condiciones empeoran", ha dicho en una comparecencia más breve de lo normal, y cargada de peros. Primer pero: "La actividad económica mejora, pero aún es pronto para estar seguros de que seguiría al mismo ritmo sin las medidas extraordinarias del BCE". Segundo pero: "Los riegos de deflación han desaparecido y la inflación repunta, pero solo por los precios del petróleo, hay que mirar a la inflación subyacente [que sigue por debajo del 1%]". Y último pero: "Las condiciones mejoran, los indicadores de confianza están en máximos desde 2011 y el desempleo ha caído a mínimos desde 2009, pero los riesgos sobre nuestras previsiones siguen siendo a la baja por factores globales".

 
Preguntado por esos factores globales, Draghi ha sido deliberadamente ambiguo. El presidente electo de EEUU, Donald Trump, dice que la eurozona está en problemas y ha mostrado a las claras tentaciones proteccionistas, "pero es demasiado pronto para saber si sus políticas apoyan o no esas declaraciones". La primera ministra británica, Theresa May, aboga por un Brexit duro caiga quien caiga, pero Draghi opina asimismo que es "demasiado pronto" para analizar el impacto de la salida de Reino Unido de la UE, que "dependerá de la duración de la negociación y del acuerdo final que se alcance". Demasiado pronto, en fin, ha sido la frase del día. Aunque Draghi, eso sí, ha alertado de lo negativo que sería una guerra comercial con "devaluaciones competitivas" a uno y otro lado del Canal de la Mancha; a uno y otro lado del Atlántico.
 

Europa tiene serios problemas en el universo anglosajón. Pero también en casa. Los empresarios, las patronales e incluso el Gobierno alemán atacan con suma dureza a Draghi por su política de tipos de interés y por sus políticas de compras de activos. Al menos apariencia, al jefe del BCE parecen resbalarle las críticas. "La política monetaria del BCE ha beneficiado a toda Europa, incluidos a los alemanes. Cuando la recuperación se afiance y la inflación se acerque al objetivo, los tipos de interés subirán", ha dicho a las reiteradas preguntas de los periodistas alemanes, que aprovechan la rueda de prensa de Fráncfort para disparar una y otra vez los mismos dardos. "Sean pacientes", ha recomendado un estoico Mario Draghi. "Las cosas han mejorado, pero no podemos relajarnos", ha dicho como aviso a navegantes.

Draghi ha sacado pecho hoy y se ha atribuido buena parte de la creación de 4,5 millones de empleos desde 2011, a la vista de que la política fiscal no está ni se le espera. Pero su objetivo único es una inflación próxima al 2%, y los índices de precios siguen muy lejos de ahí: en enero subieron del 0,6% al 1,1%. Sin contar con la energía y los alimentos, el IPC sigue en la zona cero. El BCE, en fin, incumple su mandato.  Y aun así, las presiones arrecian en Alemania y el jefe del Eurobanco se ve obligado a decir, una y otra vez, que todavía es pronto para cantar victoria.

 

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